25.2.09

por ahí

una de las cosas más difíciles de olvidar.

tengo una cajita con papeles cortados, en un bolsillo una distancia de cientos de cuadras que alguna vez caminé.

a veces me dan ganas de preguntarle quién es y qué hace en mi cama. tengo miedo de lo que pueda contestar. soy yo, no ves? y yo no sé a quién demonios se refiere. una cara que me sonríe, me hace muecas. sueño con esa cara, como una máscara.
no importa quién se ponga la máscara. no importa quien trajo esa máscara en pirmer lugar.

hay unas canciones que yo sé que me atan a esa distancia en mi bolsillo. hay hojas en el piso, está húmedo, y cuáles son las posibilidades de encontrar lo que se me escapó de las manos. pero ahí está. y ahora no sé.

una vez en un cuarto de hotel, invité al huésped a alojarse en mi ombligo. acá todo es color de rosa. y hay pasión y lujuria, amor y unas manos que te pueden dejar sin aliento de lo bien que te quieren. pero las promesas tienen un alcance que nunca conocemos, hasta que es muy tarde. y el sol no se mantuvo en el cielo el tiempo suficiente como para devolvernos el verano.


hay ciertas fechas que me pegan en el pecho como un yunque. me cierran el plexo solar, me anulan. hay tantas cosas que se especulan algunas veces, y se desean, algunas otras. hay un fantasma en mi placard. por eso será que cierro la puerta cuando duermo, para no ver la cara real del hombre sin máscara.

bienvenido a mi cama, quien quiera que seas. podemos aprender a vivir acá.

1 comentario:

Maru dijo...

Te quiero giselo